RYAN JOHNSON

Ryan Johnson tuvo que pensar en nuestros tormentos, inhibiciones y gestos regresivos, digamos que todo lo que caracteriza al ser humano como algo negativo, transformándolo en aquel estorbo de la sociedad sin pausa.

Johnson muestra al hombre como una composición desenmascarada que con las relaciones sociales y el conjunto de experiencias vividas va adquiriendo nuevas barreras que nos protegen, queriendo mantener en secreto aquellas palabras que nunca fueron susurradas.

El espectador cuando visita sus obras ha de añadir una frase para que pueda entender la escultura y esta nunca desvele su verdadero significado. Johnson crea los hombres reciclados a base de papel, aquellos que han sido fracturados por la inadaptación social, algunos tienen el ordenador ejecutor de pensamientos sustituido por compás roto. Otros, por lastima o desgracia son aquellos cuyo tick tack cerebral nunca funciono bien y se pasan la vida entre ese semimundo material e inmaterial vagabundeando por las ideas de la observación incapaces de actuar, simplemente se dejan arrastrar.

Hombres articulados por alambres constituyendo la esencia de una maquina, con tejido automático que compone nuestro comportamiento instantáneo y a la vez retraído. Llegando a la conclusión que el hombre cada vez es menos eficaz en los pequeños detalles, cuestionándonos que si no llegamos a eso ¿Cómo esperamos marcar diferencias en las grandes decisiones o cambiar este mundo en algo mejor?

“Don’t be scared of the Sentinel and Watchman. He is only an indicator of our true state. Hold on to your compass and watch.”


T: Leandro Andrea Huerto Cruz

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